Desarrollo Web4 min30 de marzo de 2026

Mi problema con los usuarios

Cuando diseñamos para la web, solemos imaginar un usuario ideal que no existe. ¿Y si el problema no es el usuario, sino el supuesto?

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El usuario que nunca existe

Cuando alguien diseña una web — o le pide a alguien que lo haga — hay un supuesto silencioso que casi nadie menciona: se imagina un usuario ideal.

Lee bien. Ve bien. Entiende bien. Navega sin dificultades. Tiene tolerancia a la frustración, paciencia y una pantalla de buen tamaño.

El problema es que ese usuario, en la práctica, es la excepción.

Lo que damos por hecho

Piensa en cuántas webs asumen cosas como estas sin siquiera notarlo:

Que quien lee tiene buenas habilidades de lectura. Textos largos, sin jerarquía clara, con vocabulario técnico o párrafos interminables. Si el usuario no los procesa bien — por nivel educativo, por cansancio, por dislexia, por lo que sea — simplemente se va.

Que quien visita la página tiene buena visión. Letras pequeñas, íconos sin etiquetas, texto gris claro sobre fondo blanco. Para alguien con baja visión, eso no es un diseño minimalista: es una barrera.

Que el contraste "se ve bien" en todas las pantallas. Lo que parece legible en el monitor del diseñador puede ser ilegible en un celular bajo el sol, o para alguien con daltonismo.

Que el usuario puede usar el mouse con precisión. Los botones pequeños que "se ven bonitos" pueden ser inaccesibles para alguien con temblor en las manos o que navega desde un teléfono con pantalla agrietada.

Que todo el mundo navega igual. Que hace clic, que desplaza hacia abajo, que lee de izquierda a derecha, que entiende los íconos sin texto.

Ninguno de estos supuestos es verdad para todos. Y en muchos casos, no son verdad para la mayoría.

¿Qué tiene que ver esto con mi trabajo?

Algo que me importa desde que empecé a construir sitios web es que la tecnología debería ampliar el acceso, no reducirlo.

Por eso, en mi propio sitio raulrodriguez.cl, incluí dos herramientas que responden directamente a estos supuestos:

Un lector de voz. Un botón que lee en voz alta el contenido de la página. No requiere instalar nada, no requiere conocer comandos especiales. Solo presionar un botón y escuchar. Útil para quien tiene dificultades de lectura, para quien prefiere escuchar mientras hace otra cosa, o para quien simplemente está cansado de leer una pantalla.

Un navegador por voz. Otro botón que activa el reconocimiento de voz del navegador y permite moverse entre secciones del sitio hablando. "Proyectos", "Contacto", "Inicio" — y la página responde. Sin mouse, sin teclado, sin necesidad de encontrar el enlace correcto.

Ninguna de estas herramientas es ciencia espacial. Usan tecnología que ya viene integrada en los navegadores modernos. Lo que no es tan común es que alguien se tome el trabajo de implementarlas, porque "los usuarios no las van a usar".

El problema no es el usuario

Cuando un sitio web es difícil de usar, rara vez se cuestiona el diseño. Se culpa al usuario: que no sabe, que no entiende, que no está acostumbrado.

Pero la accesibilidad no es un favor que le hacemos a "los que tienen dificultades". Es una forma de reconocer que las personas son diversas — en capacidades, en contextos, en dispositivos, en momentos del día — y que la tecnología debería adaptarse a esa diversidad, no al revés.

Diseñar sin ese reconocimiento no es neutral. Es una decisión que deja a alguien afuera.

Una última pregunta

La próxima vez que revises tu sitio web — o el de alguien más — pregúntate: ¿para quién está realmente hecho esto?

No debería ser sólo para el usuario ideal. Para las personas reales que van a llegar ahí.


Si te interesa conversar sobre accesibilidad o mejorar la experiencia de tu sitio, escríbeme. Es un tema que me importa — y que hace una diferencia real.